lunes, 13 de octubre de 2008

Una visita obligada



Empezó visitándola todos los días. Ahora, después de un año, la va a ver una vez por semana. No porque la quiera menos; tampoco sabe por qué. Se planta delante y la mira, y ella le devuelve siempre la misma sonrisa y la mirada directa sobre un papel de fotografía enmarcada.

La mira, la mira, exactamente con las mismas ganas y las mismas lágrimas. Con el mismo temblor de manos y la misma inmensa tristeza.

No reza, tampoco implora, ni suplica, ni reprocha. Sólo la ausencia, el mismo desconsuelo, el mismo abandono, el mismo vacío, la misma mueca de estupor que mantiene desde que, hace trescientos sesenta y cinco días, se enteró del suicidio de su mujer.

11 comentarios:

Elisa dijo...

Un relato impactante, los interrogantes abiertos que deja una muerte como esa, quizá la culpa, la incertidumbre, el dolor de la ausencia, todo ello se esconde bajo tus líneas. Me ha encantado leerte.

Un saludo!

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Ufff niña, las fotografías que lenguaje tienen!!!!
Me ha encantado el relato. Disfruto un montón cuando pasó por aquí.
Besicos preciosa

Antonio dijo...

Hola, María Jesús: He encontrado una entrada de otro blog que me ha conducido a éste. Estoy buscando a Luis Prensa Villegas. Canté con él en un coro de gregoriano en el Conservatorio de Salamanca hace años. Si lo conoces, pásale mis datos, por favor.

Un cordial saludo.

Antonio Notario
anotaz@usal.es

Adolfo Payés dijo...

Bello relato, me inundo la memoria del amor, ese que se pierde aveces sin darnos cuenta.. pero cuando ya te enteras...
es para decirte definitivamente el adiós.

Saludos bonito tu relato.

un abrazo

Noray dijo...

¡Excelente relato"

"Sólo la ausencia, el mismo desconsuelo, el mismo abandono, el mismo vacío"

¿Qué otra cosa queda ante tanta desgracia?
Quizás continuar con esa muerte en vida.

Un beso.

PS:¡Es un placer leerte!

Anónimo dijo...

Mercé dice, que relato tan profundo, parece que salga la tristeza en las letras, de todas maneras esta bien expuesto. pero muy trite.
Me encanta leerte, besos mua mua mua

FLACA dijo...

Yo no voy a decir nada. El relato este, que ahora llaman "micro", lo dice todo. Tanta hondura con tan pocas palabras.Tanto enigma en esa sonrisa eternizadas en la fotografía. Tanta impotencia,cuánto estupor en esa mirada repetida en el tiempo.
Terminé de leer sin procesar todo esto, sintiendo un nudo de pena en el estómago.
Amiga, todavía no sé bien por qué, pero este sitio tiene alguna cosa diferente al otro, no sé cuál. ¿O viniste escribiendo diferente después de esas vacaciones?
Un abrazo enorme. Me voy de aquí enriquecida. Un beso.

Elena dijo...

Vengo a través de la página de Francisco Ortiz, y tu blog me ha encantado. Las imágenes y las historias que cuentan son mágicas, poéticas, y duras como la vida misma. Me verás más por aquí.

Enhorabuena por el blog.

Codorníu dijo...

Perfecto. Lo has escrito tan bien, que has cumplido el primer mandamiento de la ficción: hacer que el lector la considere creíble.

Chapeau.

susana dijo...

guapa, a seguir ganando premios, cómo me gusta este dejarse llevar para escribir... si realmente este es tu espacio... un beso enorme desde tierras catalanas. (me sigo acordando de ti)

Necio Hutopo dijo...

Y bueno, dice el analytics ese que hay gente que llega a mi blog desde el tuyo (no éste, sino el otro, el anterior)... Así que me gana la curiosidad y vengo a dar una vuelta (no aquí, sino al anterior, de ahí es que llegó acá)... Así que me doy un paseo por sus archivos a ver que encuentro y, más que otra cosa, encuentro sorpresas... Con su permiso o sin él, creo que volveré acá algunas veces a leerle...